Las varices son un problema que empieza siendo estético para terminar agravándose con el tiempo. Una vez que aparecen, sólo tienen remedio quirúrgico y por eso, lo mejor es la prevención. Para los casos en los que hay que acudir al quirófano, las Clínicas XXI recurren a la Termocoagulación, un sistema de eliminación de varices que puede ser definitivo.
Se aplica con una aguja muy fina que se introduce en la varicosidad y que envía un impulso térmico regulado que la hace desaparecer inmediatamente.
La aguja, esterilizada y desechable, está revestida de un material aislante que no afecta a los tejidos más próximos, ya que tiene un radio de acción preciso y sin efectos secundarios. Al final de cada sesión, el paciente no siente ningún tipo de dolor.
La Termocoagulación puede aplicarse en todas las épocas del año sobre pieles claras y oscuras, sin problemas de exposición al sol, sin vendajes ni medias compresoras después del tratamiento y sin hematomas.